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Sustitutos del huevo: seis proporciones y sus límites
Un huevo grande pesa unos 50 g sin cáscara — esa es la unidad contra la que se mide cada sustituto de abajo. Lo que el huevo hacía en la receta decide qué cambio sobrevive.

Lo que hacen de verdad 50 g de huevo
Un huevo son tres herramientas en una cáscara: ligante (sus proteínas cuajan en el horno), humectante (es sobre todo agua) y leudante (las claras batidas atrapan aire). Cada sustituto cubre como mucho dos de los tres papeles — la tabla de sustituciones del sitio los marca todos para repostería, porque es ahí donde el tercer papel ausente se lee en la miga.
Los cambios de fruta: compota y plátano
Ambos sustituyen un huevo por 50 g de puré — el mismo peso, sin cálculos.
- Compota de manzana, 50 g por huevo — liga y humedece; probada en bizcochos y muffins, pero no aporta nada de subida
- Plátano machacado, 50 g por huevo — mismo trabajo, pero el sabor a plátano se nota; guárdalo para bizcochos especiados o de chocolate
Los cambios gelatinosos: huevos de lino y de chía
Las semillas molidas remojadas en agua forman un gel que imita el agarre de la clara.
- Huevo de lino: 1 cucharada de lino molido + 3 de agua, 5 minutos de reposo — el ligante más fuerte de los seis, con una leve nota a nuez; no para merengues
- Huevo de chía: misma proporción, 10 minutos de reposo — el mismo truco, pero las semillas quedan visibles como puntos oscuros
Yogur y aquafaba: los especialistas
El yogur sustituye un huevo a razón de 60 g por huevo — factor 1,2 — para una miga húmeda en muffins y bizcochos; es una proporción de referencia, no probada, así que espera un resultado algo más denso. El aquafaba es la excepción: 3 cucharadas de agua de garbanzos montan en espuma estable — el único sustituto que sobrevive a un merengue o una mousse, y está probado en cocina.
Donde sustituir es la herramienta equivocada
Todas las proporciones de arriba están marcadas « repostería » en los datos — y ni siquiera en repostería resisten las recetas de estructura. Flanes, natillas y curds son huevo como arquitectura, no como ligante; los suflés exigen a la vez la espuma de la clara y la riqueza de la yema; las cremas de mantequilla necesitan los emulsionantes de la yema. Un huevo cambiado en un muffin es invisible; tres huevos cambiados en un flan son otro postre.
Elegir entre los seis en diez segundos
¿Humedad primero? Compota o yogur. ¿Ligar? Lino. ¿Montar? Aquafaba, y nada más. ¿Masas tolerantes al sabor? Plátano. Y recuerda el techo — estos cambios cubren uno o dos huevos en bizcochos indulgentes, no el bizcocho de cuatro huevos donde el huevo es la receta.